Agente de presupuestos
Lee la petición, consulta precios y stock, calcula el margen y envía el presupuesto con tu plantilla.
Un chatbot te dice lo que cuesta. Un agente de IA lo presupuesta, lo registra en tu CRM y envía el email. Implantamos agentes que ejecutan procesos completos y se conectan a las herramientas que ya usas.
En resumen
Un agente de IA es un programa que ejecuta un proceso completo de forma autónoma: lee datos de tus sistemas, decide qué hacer según las reglas de tu negocio, usa herramientas (correo, CRM, ERP, facturación, calendario) y completa la tarea de principio a fin.
La diferencia con un chatbot es que el chatbot conversa y, como mucho, deriva a una persona. El agente actúa. Y la diferencia con una automatización clásica es que esta sigue un guion rígido: si el email llega redactado de otra forma, se rompe. El agente entiende y se adapta.
Comparativa
Los tres tienen su sitio. Esta tabla te dice cuándo compensa cada uno.
| Criterio | Chatbot | Automatización clásica | Agente de IA |
|---|---|---|---|
| Qué hace | Conversa y responde | Repite pasos fijos | Decide y completa la tarea |
| Si el caso cambia | Deriva a una persona | Se rompe | Se adapta o pide ayuda |
| Usa tus sistemas | Solo consulta | Sí, de forma rígida | Sí, y elige cuál usar |
| Mantenimiento | Actualizar respuestas | Alto: cada cambio lo rompe | Supervisión y ajuste |
| Cuándo compensa | Dudas frecuentes 24/7 | Procesos idénticos siempre | Tareas con criterio y volumen |
Cómo funciona
Percibe, razona, actúa y comprueba. Si algo se sale de lo previsto, te avisa en lugar de improvisar.
Un email, un formulario, una fila nueva en una hoja o una hora del día disparan al agente.
Entiende qué se pide y planifica los pasos con las reglas y los límites de tu negocio.
Usa tus herramientas: escribe en el CRM, emite la factura, manda el correo, agenda la cita.
Verifica el resultado, lo registra en el panel y escala a una persona si algo no cuadra.
Tú decides dónde termina su autonomía. Cada agente se despliega con límites explícitos: qué hace solo, qué importe o riesgo exige tu visto bueno y qué queda siempre fuera de su alcance.
Qué automatizamos
Empezamos siempre por el proceso que más horas te come y menos criterio requiere. Ese es el que antes se paga solo.
Lee la petición, consulta precios y stock, calcula el margen y envía el presupuesto con tu plantilla.
Detecta el lead que lleva días frío, redacta el seguimiento con su contexto y avisa al comercial.
Recibe la factura del proveedor, extrae los datos, los coteja con el pedido y la registra en contabilidad.
Cuadra agendas, reserva, confirma por WhatsApp y reprograma las cancelaciones sin llamar a nadie.
Clasifica el correo entrante, resuelve lo que puede solo y escala al departamento correcto con un resumen.
Cada lunes reúne los datos de ventas, web y campañas, y te manda el resumen con lo que ha cambiado.
Calculadora
Mueve los tres controles con los datos de una tarea repetitiva de tu empresa y verás el coste anual real.
Cálculo sobre 220 días laborables al año. Estimación orientativa: en la auditoría medimos tus tiempos reales.
Recuperarías en torno a 12.342 € al año. La implantación se amortiza normalmente en 3 meses.
Integraciones
No hay que cambiar de sistema. El agente se conecta por API a lo que ya usas cada día.
Proceso
Nunca le damos el control a un agente el primer día. Antes trabaja en sombra junto a tu equipo.
Cronometramos qué tareas comen más horas y cuáles son rentables de automatizar. Y cuáles no.
Qué decide solo, qué herramientas usa y en qué punto exige tu aprobación.
Lo integramos con tu CRM, ERP, correo y calendario para que trabaje con datos reales.
Trabaja en paralelo a tu equipo unas semanas y comparamos sus decisiones con las humanas.
Lo activamos con un panel donde ves cada acción, y lo ajustamos según los resultados.
Preguntas frecuentes
Un chatbot conversa; un agente ejecuta. El chatbot responde preguntas en una ventana de chat. El agente trabaja de fondo sin que nadie hable con él: recoge un formulario, comprueba datos, crea el contacto en el CRM, avisa al comercial y programa el seguimiento. Uno atiende, el otro hace el trabajo administrativo que hoy haces a mano.
Los que son repetitivos, tienen reglas claras y ocurren muchas veces al día. El candidato número uno casi siempre es el mismo: lo que pasa entre que llega un lead y alguien lo atiende. Copiar datos de un formulario al CRM, avisar al responsable, enviar el correo de confirmación y programar el recordatorio. Poco glamour y mucho tiempo recuperado.
No hace falta que estén escritos, pero sí que estén claros. Parte del trabajo inicial es sentarnos contigo a dibujar cómo se hace hoy realmente, que casi nunca coincide con cómo se supone que debería hacerse. Ese mapa es la mitad del proyecto: automatizar un proceso confuso solo produce confusión más rápida.
Desde 2.500 € de implantación, más un coste mensual de consumo y mantenimiento. El precio depende del número de sistemas que haya que conectar y de cuántas excepciones tenga el proceso: un flujo lineal entre dos herramientas es rápido; uno con quince casos particulares es un proyecto de desarrollo.
Entre 6 y 8 semanas para un proceso concreto y acotado. Recomendamos empezar por uno solo, verlo funcionar en producción y ampliar después. Los proyectos de automatización que fracasan casi siempre son los que intentan cubrir toda la empresa a la vez, antes de que nadie haya visto funcionar el primero.
No es lo que ocurre en la práctica, y no es lo que vendemos. Lo que se automatiza es la parte administrativa —copiar datos, avisar, archivar, recordar—, no el criterio ni la relación con el cliente. El resultado habitual es que el mismo equipo atiende más volumen sin ampliar plantilla y dedica el tiempo recuperado a lo que sí requiere una persona.
Puede, y por eso se le ponen límites explícitos. Definimos qué está autorizado a hacer solo y qué requiere validación humana: enviar un correo interno, sí; emitir una factura o borrar un registro, con aprobación. Toda acción queda registrada, así que siempre se puede saber qué hizo, cuándo y por qué.
Depende de cómo se monte, y se monta para que lo sean. Se envía al modelo solo el dato mínimo necesario, se evita exponer información sensible cuando no aporta nada al proceso, se usan proveedores que no entrenan con los datos de sus clientes y se documenta el flujo para que puedas acreditarlo ante una auditoría de RGPD.
El proceso vuelve al modo manual y tú te enteras de inmediato. Todo agente se entrega con monitorización y alertas: si una integración falla o un servicio externo cae, salta el aviso y el trabajo pendiente queda en cola en lugar de perderse. El requisito de diseño es que un fallo nunca deje una tarea sin hacer en silencio.
Auditoría gratuita
Cuéntanos un proceso repetitivo de tu empresa y te decimos, con números, si compensa automatizarlo o no. A veces la respuesta honesta es que todavía no.
Analizaremos el proceso que nos has descrito y te llamaremos en menos de 24h laborables con una estimación de ahorro.